2 agosto, 2015

JOSÉ EMILIO PACHECO

Se me murió José Emilio Pacheco sin que yo pudiera reparar mi imperdonable error de no citar que es suya la versión que dio título a mis cuentos El vino de los bravos.


“Bebí el áspero vino que reservan
para el placer
los bravos.”


Versión tan formidable –a alguna traducción literal de Kavafis– que, increíble, José Emilio mejora el original griego.
En Tarde o temprano. Descuido más imperdonable por su muy generosa dedicatoria: A Luis, que dijo un día que basta y sobra con leer a Cavafis. La amistad y la admiración de José Emilio

La prueba de lo dicho

Aquí va la prueba de cómo una versión supera el original cuando es de otro poeta enorme:

1.Original:
Κ’ήπια από δυνατά κρασιά, καθώς
που πίνουν αι ανδρείοι της ηδονής.

2.Literal:
Y bebí de vinos fuertes, de los
que beben los viriles del placer.

3. JEP
Bebí el áspero vino
que reservan para el placer
los bravos.

4. Uuufff…!!! Yo sólo añadiría la Y inicial:
Y bebí el áspero vino…

Quizá dejaría el plural:
Y bebí los ásperos vinos…

El poema se llama Anduve y es de 1913.

 

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26 junio, 2015

MIGUEL ÁNGEL, poeta

Cristo resucitadoMIGUEL ÁNGEL poeta. No sé si la exposición de obra de Miguel Ángel en el DF ofrezca ejemplos de su poesía. Aquí pongo algunas de mis viejas traducciones.

Miguel Ángel negó toda su vida ser poeta, como negó también ser pintor. Pintó, sin embargo, por obligación, casi como un condenado. Escribió sin publicar nunca su poesía, aunque de los 27 años a los 85 haya empleado todo género de rimas y metros en la expresión de sentimientos ligeros o profundos, amores de un día o pasiones angustiosas que no se preocupó en ocultar. El cancionero de Miguel Ángel consta de unos 80 sonetos, un centenar de madrigales, otros metros en número menor y cincuenta epitafios escritos a la muerte de Francesco (Cecchino) Bracci, joven sobrino de Luigi del Riccio, muy cercano amigo de Miguel Ángel. Se trata, dice Giovanni Testori, de una poesía para releer, para reinterpretar, para encontrarle el misterio.
A partir de 1532, cuando conoce a Tommaso de’ Cavalieri, y tiene ya Miguel Ángel 57 años, se inician los poemas eróticos más acabados y famosos. La amistad con Cavalieri persistió hasta la muerte de Miguel Ángel, asistido por su amigo; en suma, 32 años desde aquel 1532, tiempo más que suficiente para que el joven romano rebasara ampliamente la madurez. Así se pasa la vida.
La traducción
Cuando uno ha escuchado Tu sa’ ch’i’ sa, signor mie, che tu sai/ ch’i’ vengo per goderti piú da presso, no puede ya conformarse con el sentido del poema, requiere también el metro y la rima. He tratado (quizá en exceso) de conservar éstos, tomándome algunas libertades, si bien creo que no muchas; al menos, imito al propio autor, quien, por ejemplo, hace rimar parte con parte en un mismo cuarteto. Entre las oscuridades del italiano culto del siglo XVI y el a veces difícil conceptualismo de Miguel Ángel, me han guiado las paráfrasis de Ettore Barelli al italiano contemporáneo preparadas para la primera edición de las Rime publicadas por Rizzoli; pero también una cierta intuición de que el castellano, idioma de la dominación por entonces, había hecho de las suyas con el idioma de Petrarca.
La intención
¿Qué otra intención puedo tener, sino la de ofrecerte lo que yo mismo no he podido escribir? Merecerías más, y no estas atrevidas versiones de segunda mano; pero si en algo me pudiera favorecer, te diré que al menos también nací un 6 de marzo, como Miguel Ángel, y del mismo año (400 después) en que murió el pequeño Cecchino, a quien la desolación del genio ofreció 50 epitafios. Algo semejante dice, aunque de forma maravillosa, el primer cuarteto del siguiente soneto…
[1980]

–60–
Tú sabes que sé, mi señor, que sabes
que vengo por gozarte de más cerca,
sabes que sé que sabes qué me acerca:
a qué el desdén, para que así me acabes?

–77–
Si el fuego de tus ojos alcanzara
su belleza, no habría en el mundo parte
o región que por fría no se incendiara,
ígneo dardo, flamígero estandarte.

Mas el cielo que no nos desampara
niega a los ojos su poder y su arte,
que así la vida se tranquilizara
al velar la belleza que te imparte.

Si mi fuego no es par a tu belleza,
es que se inflama y se enamora sólo
de la terrena parte que yo toco.

Ya ves, señor, mi condición es ésa:
si aún no me has matado con tu dolo
es porque mi torpeza enciende poco.

–89–
Veo con tus bellos ojos luz de lumbre
que con los míos, ciegos, ver no alcanzo;
cargo con tus pies mi peso si avanzo,
que de los míos, cojos, no es costumbre.

Vuelo con tu dos alas a la cumbre;
con tu ingenio al cielo siempre me lanzo;
según tu arbitrio soy violento o manso,
frío al sol, caliente aunque no alumbre.

No tengo otro deseo si no es el tuyo,
mis pensamientos en tu pecho se hacen
y en tu aliento se forman mis palabras.

Luna sin luz cuando de tu sol huyo,
pues de mis ojos miradas no nacen
si con tu sol no prendes y las labras.

–98–
“… dedicado a M. Tommaso Cavalieri, joven romano nobilísimo, en quien conocí antes de ahora en Roma (además de la incomparable belleza del cuerpo) tanta elegancia de ropas, y tan excelente ingenio y graciosas maneras, que bien mereció, y merece aún, que más lo amara quien él conocía mejor.”
¿Por qué debo aliviar deseo de verte,
con llanto o con palabras agitadas,
si un cielo que me cruza con espadas
no me despoja nunca de mi suerte?

¿Por qué el cansado corazón la muerte
busca, si igual las vidas son segadas?
Las horas de mi fin menos heladas
serán, pues nada hay peor que no tenerte.

Pero si el golpe que procuro al vuelo
no logro esquivar, ¿quién tu puesto amado
ocupará, entre el placer y el duelo?

Si vencido soy bienaventurado,
maravilla no es si inerme, al suelo,
quedo en prisión de un caballero* armado.

*Cavalieri

En El sueño y la vigilia, Ediciones Sin Nombre/Conaculta.

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El “Presidente Legítimo” en el cine: “México de mis recuerdos” (1943), de Juan Bustillo Oro. Con Joaquín Pardavé como Susanito Peñafiel. El legítimo es personaje real, Nicolás Zúñiga y Miranda, a quien, con mejor humor que los mexicanos de ahora, lo saludaban en la calle con el título de Presidente… y una sonrisa socarrona. Y también hay un “Usurpador”.

 

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