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A AMLO no se le pide más, pues no gobierna: sólo su opinión personal y a pie de banqueta: “Las mujeres tienen derecho a interrumpir un embarazo no deseado, los homosexuales son iguales ante la ley en todo, los ciudadanos pueden usar las drogas que deseen mientras no hagan daño a terceros”. Sí o no. Leerlo toma medio minuto: mida el tiempo. No gobierna, pero gobernó el DF y jamás aceptó ni mencionar esos temas. Ahora son ley las dos primeras afirmaciones. Y no por el impulso de AMLO en el GDF. Es fácil escurrir el bulto: la corrupción y la pobreza van primero. ¡Claaarooo!

No lo hace y pone pretextos y listados de prioridades, como en el súper (primero compro los frijoles y luego veo si me alcanza para manzanas), porque está en contra y lo está porque es de derecha, formado y deformado en el echeverrismo rancio. No lo dice porque también es un calculador de buena velocidad: las sumas y restas se le dan.

¿Por qué tanta gente lo considera de izquierda? ¿Qué datos hay para suponerlo? Es un conservador de cepa, un oportunista que no dudaba en invitar al cardenal Rivera a echar agua bendita a cada tramo de sus obras más visibles. ¿Refuerzan el concreto las gotas de agua bendita? Un gobierno ¿de izquierda?

Hum… supongando: No son asuntos “tan importantes”, bien. ¿Y no puede darnos una simple opinión sobre esos asuntos tan secundarios? ¿No la daría sobre el tipo de nudo en su corbata? Menos importante, difícil. Pero respondería cuál se hace él.

http://www.animalpolitico.com/2015/06/para-lopez-obrador-legalizar-el-aborto-y-el-matrimonio-gay-no-es-algo-tan-importante/

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¿Quién entiende a México?

ξεσηκωμούς γυρεύει θέλει τύρρανους
sublevaciones busca, quiere tiranosAndrés Manuel López Obrador con el líder de la criminal e incendiaria Sección 22 en mitin contra la reforma educativa y la evaluación en 2013

Nunca me había llegado tan cerca el poema de Odiseas Elytis: Bella y extraña patria, que al ver los resultados sorprendentes de Morena: el crecimiento del negocio familiar que López Obrador lleva como un tirano: no hay otra voz, ni siquiera en la aturdidora lluvia de espots, donde él hablaba por todos los candidatos de todos los distritos.

López Obrador ha hecho un partido donde sus hermanos, hijos, sobrinos y tíos se disputan las primeros puestos con el PRI de la calaña de Manuel Bartlett, el secretario de Gobernación en 1988, en la era pre-IFE o INE, cuando el gobierno organizaba las elecciones, contaba los votos y declaraba: “Pues quéee creen: ganamos”. Ahora está en Morena. O Porfirio Muñoz Ledo que ha pasado por todos los partidos y traicionado a cada uno.
Aún no sabemos qué se hicieron los millones de dólares que, en fajos de efectivo, René Bejarano, secretario del jefe de gobierno, López Obrador, sacó en un maletín y en todos los bolsillos del traje. “Todo cuanto he hecho ha sido con el conocimiento de Andrés Manuel”, declaró detenido. Extorsionaba empresarios para darles obra pública hasta que lo video-grabó Carlos Ahumada. A Bejarano le remodelaron tres celdas para darle dormitorio, despacho y sala de recibir en la cárcel. Salió libre y apareció como Lázaro: vivo y dirigiendo. Lo que habría tirado al alcalde parisino o neoyorkino no hizo mella en López. Gritó y vociferó que todo era un complot para descarrilar su campaña por la Presidencia (la primera), y siguió tan campante recetando honestidad valiente.
Levantó su partido, suyo, de su propiedad, sosteniendo cientos de casas de afiliación y campaña por todo el país sin tener ni un empleo ni presupuesto con dinero público. Y no sufre auditorias.
Joven, se afilió al PRI después de que los hechos del 2 de octubre de 1968 eran bien conocidos. Trepó puestos a zancadas en tiempos de Echeverría y López Portillo, la docena trágica que endeudó a México y de cuyo terremoto no logramos reponernos por completo.
Fue presidente del PRI-Tabasco y entonces compuso un ridículo Himno al PRI, vergüenza de vergüenzas por lo soso, cursi y rastrero.

El apoyo de López Obrador hizo alcalde de Iguala a José Luis Abarca, el responsable de ordenar la aprehensión y entrega a los narcos Guerreros Unidos de 43 normalistas de Ayotzinapa, parte del centenar y medio que, en autobuses robados, se dirigía al DF para la marcha por el 2 de octubre y acabaron desviados a Iguala, perseguidos todos, asesinados y carbonizados 43. Y nadie toca a López cuando se exige justicia. Hay más de cien detenidos por esos hechos monstruosos, ninguno de ellos detenido por la colaboración de López Obrador.
Una vez alcanzado el registro de la joya de su nepotismo, Morena, decidió candidatos y habló en todos los espots de radio y tv, él, sólo él. También se hizo candidato único e indiscutible de Morena a las presidenciales de 2018. Ya está, sin estorbosa asamblea como los priistas ni encuestas como los perredistas. Está y ya. ¿Alguien discute? Debe ser un aliado de la mafia en el poder y enemigo del pueblo bueno: el método de Stalin bien aplicado por Castro y Chávez. El de todo dictador.
Aún no sabemos los costos de los segundos pisos ni el motivo de apartar al secretario de Obras, el cardenista de toda su vida César Buenrostro, para dar la obra a Claudia Sheinbaum, creo dentista o bióloga o algo así. Cada tramo fue “inaugurado” y cada uno fue bendecido por el cardenal Rivera, arzobispo de México. A cambio, López Obrador no aprobó como jefe de gobierno del DF la maternidad voluntaria ni la igualdad de homosexuales ante la ley: es de extrema derecha incubado en el más torpe PRI, el de Echeverría.
Volviendo a Elytis: los deseosos de sublevaciones dan fuerza a un dictador. Bella y extraña patria.

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