EL DISCURSO DE EPN EXTRAVIADO

Estimado Enrique Peña: Lamento muchísimo que Gobernación no sepa dónde vivo y enviara al mensajero de Los Pinos a recoger el discurso que te preparé, sin costo para tu bolsillo ni el de la nación, a mi domicilio en un edificio de departamentos que se cayó con el temblor del 85. Aún te puede servir.
Señor Donald Trump: Usted se preocupa con razón por la seguridad de los ciudadanos de Estados Unidos, entre ellos 30 millones de origen mexicano o mexicanos. Tengo el mismo afán: la vida de mis conciudadanos. Por eso mi gobierno ya estaría construyendo un muro entre nuestros dos países, menos largo que la Muralla China, en territorio de México y pagado por México, si eso detuviera la avalancha de armas que desde Estados Unidos ha llenado de sangre a México.
En Estados Unidos las armas se adquieren en la tienda de la esquina con toda libertad y legalidad. Luego pasan de forma ilegal nuestra frontera y el poder de fuego así adquirido por narcotraficantes, secuestradores, asaltantes y otros delincuentes no pocas veces supera el de nuestras Fuerzas Armadas.
Pero, ya que menciono la Muralla China, usted y yo sabemos que tampoco sirve para nada. Al término de la Edad Media las ciudades habían dejado de confiar su seguridad a gruesos muros. Aún subsisten restos en Viena, París y muchas ciudades, pero son atracción turística. La Muralla China sirve para ir a tomarse selfies.
No acabaron los peligros que hicieron necesarias las murallas, empeoraron y hubo peores guerras y genocidios no imaginados. Se dejaron de construir muros porque ya no frenaban al enemigo. Por eso no he comenzado a levantar uno: jamás impedirá el paso de armas para bañar en sangre a México.
Y ahora me despido porque vine de prisa: el gobierno corrupto que yo encabezo está revisando el informe que daré mañana al pueblo de violadores, ladrones y holgazanes como lo ha definido usted. Le dijimos que no era buen día para su visita, pero su insistencia nos obligó. Con permiso…
(Enrique: Este último párrafo te lo dejo a tu buen criterio: podrías no leerlo).