Ayotzinapa: el informe de los forenses argentinos desmenuzado

¡Impresionante  Gustavo Hirales Morán! Léase completo 3 veces 3…

Ejemplo: Dicen los forenses argentinos: "La mayoría de los restos óseos de la retícula del basurero de Cocula presentan uno o varios de los tipos de fracturas asociados a alteración térmica"… ¿Entonces?

Comentarios que me despertó el Resumen Ejecutivo del EAAF sobre Cocula [asesinato e incineración de los normalistas de Ayotzinapa]:

Afirman que todos los fragmentos óseos encontrados en todas las cuadrículas significativas de la retícula principal "se encontraban alterados térmicamente en forma severa", y que "el nivel de alteración térmica de los restos variaba significativamente entre la carbonización y la calcinación". De acuerdo, ¿y pese a ello se afirma que no hubo un fuego capaz de quemar a un número x de cuerpos humanos?

Las armas: en el basurero de Cocula, los expertos argentinos encontraron (junto con la PGR) casquillos y otras evidencias de que ahí habrían sido disparadas 39 armas, de las cuales sólo 4 serían armas cortas (es decir, pistolas automáticas y revólveres, pero los revólveres no dejan casquillos). "Esto implica que …sólo 4 armas son consistentes con las declaraciones de los inculpados". ¿A qué calibres corresponden los otros casquillos y balas encontradas? Fusiles de asalto .223R/5.56 x 45mm y 22LR (es decir, rifles 22).

Pero uno de los inculpados (Jonathan Osorio Cortés) declaró que: "…vi que el Pelón, Mente o Cerebro, Pardo, llevaban armas largas como Cuernos de Chivo, por su parte, Duba, Cepillo, Rana y Pato llevaban cada uno una 9 mm, Peluca llevaba una 38 súper, yo llevaba mi 9 mm que nunca ocupé…" (citado en el Informe del EAAF). Por fin: ¿llevaban o no llevaban armas largas los "inculpados"?

Lo que me lleva a otro punto: ¿metodológicamente se les puede creer a los "inculpados" cuando (alguno) dicen que sólo llevaban armas cortas, pero no cuando dicen cómo quemaron a los normalistas?

Los restos óseos humanos: la severa multifragmentación y alteración térmica de los restos humanos recuperados en el Basurero de Cocula limitó enormemente la información que pudiera extraerse de ellos en el análisis antropológico, odontológico, genético y traumático de los mismos. O sea, fueron quemados…

Los dientes. "Los dientes recuperados en el Basurero de Cocula mostraron este rango completo de daño térmico (o sea el máximo antes de volverse "irreconocibles e irrecuperables"). Se concluyó que el fuego alcanzó un mínimo de 800 C, con una distribución desigual, posiblemente indicando múltiples fuegos a lo largo del tiempo o una alteración de la zona donde se encontraron los restos. La determinación de la temperatura mínima se basa en la condición de las estructuras dentales recuperadas, pero podría haber sido mayor de haberse considerado otros fragmentos irreconocibles y por lo tanto irrecuperables". Luego entonces, ¿sí estuvo tremendo el fuego? ¿Pero no para quemar un número x de cuerpos humanos?

Del rigor metodológico del EAAF:
"Como ya se ha mencionado en el comunicado del EAAF del 7 de febrero de 2015, se relevó (sic) la información de las entrevistas a familiares de los 43 normalistas y (dijeron que) ninguno de ellos presentaba un tratamiento odontológico como el descripto. "A partir de este hallazgo (una prótesis parcial superior y una prótesis parcial inferior) se concluye la presencia de restos de al menos un individuo cuyas características dentales no corresponden con ninguno de los normalistas desaparecidos".

Sea, pero ¿en qué se basa el EAAF para determinar que ninguno de los estudiantes usaba esas prótesis? En entrevistas a los familiares. En ningún otro dato. Y a partir de ahí concluye que se pasa de un "caso cerrado" (sobre la hipótesis exclusiva de los estudiantes en Cocula) a un "caso abierto" (pues se "confirma" la presencia de una víctima ajena a los 43 normalistas).

Sigue el EAAF: "Finalmente, el hallazgo de restos óseos humanos en la Concentración 4, del Basurero de Cocula, es importante. Llama la atención encontrar restos humanos quemados en lo que parece un pequeño fogón con restos de neumáticos a más de 20 metros de la retícula principal. Este hallazgo abona la posibilidad de considerar el Basurero de Cocula como un sitio relativamente habitual de quema de restos humanos". O sea, sí quemaban restos humanos en el basurero de Cocula, ¡pero no a los normalistas de Ayotzinapa!

Pero cuando el periodista Sarmiento le preguntó a Mercedes Doretti del EAAF si se pudo haber registrado la quema de un número menor de cadáveres, ella responde: ‘Es importante no cambiar las hipótesis por como venga la evidencia’. Comenta Sarmiento: “qué curioso. Para conocer la verdad habría que tener la actitud opuesta: las hipótesis deben cambiar según (vengan) los indicios y las pruebas. Así, por lo menos, funciona la ciencia".

Prosigamos: analizan los argentinos del EAAF los tipos de trauma encontrados en los restos: ante mortem, peri mortem y post mortem (antes, durante y después). Dicen: "Sólo se pudo identificar con claridad trauma peri mortem en un fragmento. Se trata del Espécimen G7-001 que muestra posible trauma consistente con una lesión de salida de proyectil de arma de fuego y corresponde a un fragmento de bóveda craneal o calota.

Es importante reiterar que la ausencia de otros fragmentos en donde poder individualizar lesiones por trauma peri mortem, se encuentra relacionada con la severa multifragmentación de los restos y con la alteracion térmica postmortem de los mismos. En la medida en que el tamaño de los fragmentos disminuye y la alteración tafonómica o postmortem aumenta, la posibilidad de identificar con solidez trauma perimortem decrece significativamente". 
Lo que los expertos quieren decir (detrás del lenguaje abstruso, para iniciados) es que sí hay evidencias de que alguno o algunos de los restos humanos encontrados en Cocula correspondan a personas que murieron ahí de manera violenta (balazos), pero no es posible sacar más conclusiones al respecto por "la severa multifragmentación de los restos y con la alteracion térmica postmortem de los mismos". O sea, los balearon, los quemaron y los trituraron, pero no podemos pronunciarnos sobre a quiénes…

De ahí que "La mayoría de los restos óseos de la retícula del basurero de Cocula presentan uno o varios de los tipos de fracturas asociados a alteración térmica"…

Pero, ¿cuál es realmente el punto clave, el punto de no retorno de la investigación del EAAF? El de los restos recogidos el 15 de noviembre de 2014 en la ribera del río San Juan. 
"En dicha diligencia, peritos de la PGR recogieron evidencia consistente en 42 elementos balísticos, muestras de tierra y otros elementos no biológicos sin haber avisado ni contar con la presencia del EAAF". El agravio fue tan grande, que "El EAAF planteó esta seria irregularidad en reunión con el Procurador Lic. Murillo Karam…solicitando considerar excluir o evaluar la legalidad de la evidencia recuperada en esa oportunidad por la PGR en el basurero de Cocula".

O sea, como los expertos argentinos no estuvieron presentes, por las razones que fueran, la diligencia del ministerio público de la Federación, de recolectar evidencia, y la evidencia misma, ¡son ilegales!

Las conclusiones finales del Informe del EAAF:
Primero: llama la atención el tono moderado de las conclusiones con el tono exaltado de la rueda de prensa y las declaraciones. No es lo mismo decir que la investigación "no respalda la hipótesis", que decir: "no hubo pira humana en Cocula". Llama la atención que de premisas muy aproximativas o negativas, se obtengan conclusiones irreductibles.

Segundo, no hubo "incineración en masa" de 43 estudiantes, ¿cuál sería un número adecuado para afirmar lo contrario? ¿20?, ¿25?

Tercero, el EAAF "no ha hallado evidencia científica" para establecer relación entre los estudiantes desaparecidos y el basurero de Cocula. Pues no la halló. [No hallé es distinto a No hay].

Cuarto: en opinión del EAAF "no existen elementos científicos suficientes por el momento" (sic), para vincular los restos hallados en el basurero con los encontrados en la bolsa del río San Juan (de donde proviene la identificación de los restos del normalista Alexander Mora Venancio), pero ojo, no dice de qué elementos se está hablando, más allá de que no estuvo, el EAAF, en la recolección de la evidencia.
 
En síntesis: muy vagas las premisas, para conclusiones tan contundentes. A la verdad histórica todavía se le mueve una patita, con los matices y condicionantes necesarios.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: General

7 comentarios en “Ayotzinapa: el informe de los forenses argentinos desmenuzado

  1. Excelente y demoledor análisis. Es evidente que los «peritos» argentinos traen su propia agenda y obedecen una determinada línea.

  2. Excelente análisis. Lo que resulta ya criminal es continuar impidiendo que el caso concluya, impidiendo al mismo tiempo que los asesinos, muchos de ellos confesos paguen por su crimen.
    En el caso de los peritos independientes del GIEI, resulta sospechosa su necedad de implicar al ejército pareciera que lejos de buscar verdad buscan una respuesta «ad’hoc» para quien ? Cuál es la justicia que buscan los padres?
    Nadie en plena conciencia debiera impedir que se haga justicia, así sean los padres de las víctimas por razones políticas o de activismo, esto ya raya en la sinrazón

  3. Los expertos argentinos son mejores que los forenses de E.U. o Alemania o son paleros izquierdistas radicales como los normalistas los apos los secc.22 cnte etc. ??

    1. http://www.excelsior.com.mx/nacional/2014/11/02/990165
      Esta organización científica, que surgió en Argentina como respuesta inmediata a la desaparición de más de nueve mil personas durante el régimen militar de los años 70 y 80, investiga la identidad de cuerpos encontrados en fosas clandestinas de Iguala y Cocula, al norte de Guerrero, donde desaparecieron los 43 normalistas de Ayotzinapa

      En la propia PGR le aseguraban que las autoridades muchas veces entregaban resultados erróneos del ADN a las familias, para que dejaran de insistir con la búsqueda de sus hijos.

      La primera vez que el EAAF pisó el país fue en 2004, por petición de la Washington Office for Latin America (WOLA) y la Comisión Mexicana para la Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, para proporcionar asistencia forense en los casos de Ciudad Juárez.

      Para la sorpresa de los forenses argentinos, cuando ingresaron a los Servicios Médicos Forenses (Semefo) descubrieron que antropólogos y médicos habían diagnosticado restos óseos masculinos como femeninos. Las irregularidades iban desde mezclar en la bolsa de un cadáver restos de diferentes víctimas hasta extravíos de huesos dentro de los Ministerios Públicos.

      Cada una de las muestras que el EAAF ha recolectado en México la ha trasladado al laboratorio The Bode Technology Group, ubicado en Lorton, Virginia, para su análisis como los de las víctimas de Juárez, migrantes hallados en fosas clandestinas en San Fernando, Tamaulipas, y ahora se espera que hagan lo mismo con los restos encontrados en Iguala y Cocula.

      En este laboratorio genético de Virginia, donde se comprobó la identidad de Adriana Morlett, también se identificaron y se reasociaron los más de 20 mil restos óseos que se recuperaron tras el ataque de las Torres Gemelas en 2001.

    2. http://www.eaaf.org/

      https://es.wikipedia.org/wiki/Equipo_Argentino_de_Antropolog%C3%ADa_Forense
      Algunos de los científicos miembros del EAAF son: Clyde Snow, Luis Fondebrider, Darío Olmo, Silvina Turner, Mercedes Doretti, Patricia Bernardi, Anahí Ginarte, Rafael Mazzella, Daniel Bustamante, Carlos Somigliana, Miguel Nieva, Sofía Egaña, Cecilia Ayerdi, Andrea del Río, Douglas L. Cairns.
      El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) es una organización no gubernamental y sin fines de lucro argentina de carácter científico creada en 1984 a iniciativa de las organizaciones de derechos humanos de la Argentina con el fin de desarrollar técnicas de antropología legal (antropología forense) que ayudaran a descubrir qué había sucedido con las personas desaparecidas durante la dictadura militar (1976-1983). Desde el año 1998 ha trabajado en 30 países de Latinoamérica, África, Europa y Asia; en lugares como Bosnia, Angola, Timor Oriental, Polinesia francesa, Croacia, Kurdistán iraquí, Kosovo y Sudáfrica.1

      Inmediatamente después de recuperada la democracia y que entrara en funcionamiento la CONADEP comenzaron a realizarse exhumaciones porque se sospechaba que muchas de las tumbas NN podrían estar ocultando desaparecidos asesinados sin identificar. Pronto fue evidente que se necesitaban métodos científicos para reconstruir la memoria. La CONADEP y las Abuelas de Plaza de Mayo tomaron la iniciativa y viajaron a Estados Unidos donde recibieron el decisivo apoyo de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (w:en:). Se creó una base de datos genéticos en el Hospital Durand de Buenos Aires, y un equipo de antropólogos forenses organizados por Clyde Snow con gran audacia.2 Sobre esta base en 1986 se creó el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), como una organización no gubernamental y sin fines de lucro.3

  4. https://www.aciprensa.com/noticias/video-un-estadio-lleno-recordo-a-los-43-asesinados-de-ayotzinapa-en-mexico-73705/

    Antes de la llegada del Papa Francisco al estadio Venustiano Carranza de Morelia (México), miles de sacerdotes, religiosos y seminaristas alzaron sus voces en un conmovedor conteo pidiendo justicia por los 43 estudiantes de la Escuela Rural de Ayotzinapa, desaparecidos el 26 de septiembre de 2014.

    En el video que acompaña esta nota se puede ver y escuchar a los miles de asistentes al encuentro con el Papa Francisco en Morelia, que contaron del 1 al 43, en recuerdo de los jóvenes desaparecidos.

    En 2014 el Papa Francisco se pronunció sobre este lamentable hecho y pidió oraciones por el pueblo mexicano “que sufre por la desaparición de sus estudiantes, y por tantos problemas parecidos”

    http://www.centroprodh.org.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=1787%3A2016-02-16-01-09-26&catid=211%3Ael-centro-prodh-en-los-medios&Itemid=101&lang=es

    «No hay evidencia de incendio en el sitio. Al menos de un incendio de las características necesarias para quemar a 43 personas». Es la conclusión del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) tras el análisis del basurera del pueblo mexicano de Cocula. De acuerdo con la versión oficial, divulgada hace algo más de un año, una célula delictiva del cartel de Guerreros Unidos asesinó y quemó allí a 43 estudiantes dé la Escuela Normal Rural. Previamente, policías municipales del pueblo de Iguala hablan secuestrado a los estudiantes.

    El EAAF coincide así con un grupo de expertos convocado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que en septiembre de 2015 concluyó que no había indicios que permitieran avalar la hipótesis oficial del Gobierno mexicano. Los forenses argentinos presentaron ayer su análisis en el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez. Sus portavoces destacaron el carácter «multidisciplinar» del documento, elaborado a partir del cruce de peritajes en disciplinas como dinámica de fuego, botánica, balística u odontología forense. El equipo argentino, con reconocido prestigio internacional, concluye que un fuego que pulveriza 43 cuerpos habría dejado un rastro distinto al que ellos encontraron.

    Fuego menor De acuerdo con la hipótesis inicial, existió un gran fuego en el basurero. Una hoguera así es muy caliente en su núcleo y va enfriándose hacia la periferia Eso implica que los fragmentos óseos encontrados en el núcleo del supuesto fuego deberían estar más quemados y los de la periferia menos. Sin embargo, los peritos comprobaron que había trozos de hueso muy quemados y menos quemados mezclados. Esta y otras explicaciones han generado una primera batería de preguntas de índole parecida: si no quemaron a los 43, ¿pudieron quemar al menos a 25, a 19? La cuestión venía a cuento por las últimas informaciones publicadas del caso iguala, que recogen las declaraciones de sicarios de Guerreros Unidos detenidos recientemente.

    Bernabé Sotelo Salinas, atrapado hace unas semanas, declaró ante la fiscalía que al menos 19 estudiantes llegaron a la parte baja del basurero.

    Los forenses reiteraron ayer que el carácter multidisciplinar del informe apunta a que no hubo un gran fuego. Y que, en su opinión, no pudieron quemarse ni 43 ni 19.

Comentarios cerrados