Durante decenios, la normal rural de Ayotzinapa ha cerrado la autopista México-Acapulco, que le queda muy cercana. Los normalistas se apoderan de las casetas de pago y cobran el peaje como cooperación ciudadana obligada para “el movimiento”. ¿Y qué demanda ese movimiento? Plaza automática de maestro, sin examen de oposición, para todos y cada uno de los normalistas al terminar supuestos estudios que hacen a salto de mata. Además, para sostener el movimiento también asaltan camiones repartidores de cerveza, de refrescos y de botanas.
Cuando el Comité Estudiantil de la normal, que desde las sombras y sin dar a conocer sus identidades, ordena ir a una marcha al DF o a Acapulco, es obligación robar autobuses de servicio foráneo, bajar al pasaje y secuestrar el vehículo con todo y chofer. Los novatos deben ir en primera llínea.
El 12 de diciembre de 2011, los normalistas de Ayotzinapa realizaron uno de tantos bloqueos a la autopista. Posesionados de las casetas de pago en Chilpancingo, cobraban por permitir el paso. Llegó la policía a dispersarlos. Dos de ellos entraron a la gasolinera Eva para llenar de gasolina una garrafa y fabricar bombas molotovs con las cuales enfrentar a la policía y evitar el desalojo. Los empleados les impidieron la acción. Entonces cruzaron hacia la gasolinera al otro lado de la autopista, llenaron la garrafa, volvieron y, en venganza por la negativa anterior, rociaron una bomba, pusieron la garrafa con los restos de gasolina encima y le prendieron fuego.
Gonzalo Miguel Rivas Cámara era ingeniero en sistemas de cómputo al servicio de esas gasolineras Eva que dan servicio en las afueras de Chilpancingo. Mientras normalistas y empleados de la gasolinera echaban a correr, previendo la explosión de los tanques subterráneos, el ingeniero Rivas cerró los ductos y tomó uno de los extintores reglamentarios para apagar la bomba incendiada. Cuando dirigía el extintor contra el fuego, la garrafa de plástico se estaba derritiendo, explotó encima de él y lo bañó de gasolina en llamas.
Gonzalo agonizó por largos 19 días en la clínica del IMSS de Lomas Verdes. Murió en los primeros minutos del 1 de enero del 2012. Tenía 48 años, era de Veracruz, con 20 años en Chilpancingo.
En la refriega con la policía hubo dos normalistas muertos por arma de fuego. Se investigó y se arrestó a policías presuntos responsables de los disparos. Ignoro su condición actual. Quizá están libres. Pero, a cuatro años, no hay detenidos por la muerte de Gonzalo.
Cómo Jesús García, el Héroe de Nacozari, Sonora, Gonzalo Miguel Rivas Cámara murió al salvar cientos de vidas, en su caso quemado vivo. Este trabajador honesto, no raterillo de chelas, impidió la explosión de los tanques subterráneos antes de morir quemado.
Según La Jornada- Guerrero, 3 de enero de 2012, el encargado de la gasolinera, Alejandro Montealegre Borges, dijo que el 12 de diciembre anterior entraron dos tipos vestidos de rojo; uno traía una garrafa de gasolina con la que roció la bomba, le puso la garrafa con la gasolina restante en lo alto, y del pantalón sacó cerillos, varios de nuestros compañeros y yo en lo personal le gritamos que no fuera a prenderle fuego. Hizo caso omiso y se dieron a la fuga.
En la versión de sus compañeros de trabajo, según Excelsior, 1 de enero, “dos estudiantes de la normal de Ayotzinapa, vestidos con camisetas rojas, rociaron de gasolina una bomba y le prendieron fuego para evitar que la policía los desalojara. Mientras todos corrían para ponerse a salvo, Gonzalo Rivas tomó un extintor…”
A costa de su vida, Gonzalo evitó que explotaran tanques de dos gasolineras, con miles de litros, lanzando al aire entre llamas las casetas de pago de la autopista México-Acapulco en Chilpancingo, autobuses llenos de pasajeros, camiones de reparto, autos y todos los vehículos bloqueados
por los normalistas.
En la explosión, evitada por Gonzalo, habrían perecido en su propio fuego los normalistas que la causaron. También los salvó.
La Procuraduría, por voz de César de los Santos Mendoza –nota de Milenio– informó que se identificó a dos posibles autores del incendio que provocó la muerte de Rivas Cámara. ¿Y? Hace ya cuatro años.
MEDALLA BELISARIO DOMÍNGUEZ 2016, POST MORTEM, PARA GONZALO RIVAS CÁMARA:#GonzaloRivasParaBelisarioDominguez
Para que la gasolina explote, debe acumularse una gran cantidad gasificada en una habitación cerrada y después debe haber una fuente de ignición. De acuerdo a sus propiedades fìsicas y químicas, la probabilidad más alta es de un incendio y varía de acuerdo a la cantidad de gasolina liberada o acumulada en los tanques de almacenamiento.
Las gasolineras han sido afectadas por la mala fama por el simple hecho de ser un material combustible, por las películas mostradas, pero hay más falacia que verdades.
Sin embargo en caso de que exista una circunstancia extrema de explosión en un tanque de 40 mil litros por ejemplo, la zona de mortandad segura es de 2 a 3 metros a la redonda del tanque, el resto de la onda expansiva va disminuyendo conforme se aleja, aproximadamente en un radio de influencia de aproximadamente 16 a 30 m a la redonda, en donde puede haber roturas de ventanas, afectaciones a falsos cielos, daños a cosas materiales, pero no muertes en ese radio de influencia. Los casos de explosiones en gasolineras son extremadamente raros, si se busca en google: «explosión gasolineras», todas ellas erróneamente se refieren a estaciones de carburación, es decir, en donde hay gas L.P. (propano y butano, nada que ver con la gasolina), a excepción de uno en donde se comenta que a una chica le explota gasolina, cuando en realidad solo se incendió la pistola despachadora, debido a un error cometido por ella misma al entrar y salir cargada con estática y recargarse a un lado de la zona de despacho.
No con esto quiero decir que no hay probabilidad de explosiones mayores, ya que esto depende del arreglo de la gasolinera. Las de México (que son las que conozco) no permiten zonas cerradas en el área de despacho, con lo que se disminuyen los riesgos de un evento de este tipo. Hay un video que vi en youtube en donde ocurre una explosión en un tipo que estaba descargando combustible, se puso encima del camión tanque, y en ese momento se le activó el celular, lo que ocasionó que se produjera una explosión que seguramente solo a él mató, por lo que se aprecia en la toma. Desconozco en que lugar ocurrió, pero la zona de despacho estaba encerrada, con lo que la acumulación de gases de la gasolina pueden acumularse más fácilmente.
Para salir completamente de dudas, recomiendo aplicar el programa ALOHA, un software puesto a disposición por la Agencia de Protección Ambiental y el NOAA con la información para benceno, uno de los compuestos principales de la gasolina, y hacer la corrida dependiendo la capacidad de los tanques que te preocupan.
Yo ya lo he hecho muchas veces con ese programa y el ARCHIE.
Chin… Lástima que Gonzalo no tuvo tanta ciencia a su disposición ni tiempo para los cálculos y como héroe se lanzó a apagar la gasolina que no habría pasado de matar a unos pocos de entre los delincuentes que le pusieron fuego porque quieren plaza de maistro automática al terminar sus cursos en robo de camiones y robo de cerveza…
Lo hubiera pensado y estaría vivo… Tan fácil que era haberse metido a teclear el programa ALOHA o como se llame
Luis: Dice Aguilar Camin que eres una persona de las más libre que conoce, luego entonces, ¿Por qué quitaste los comentarios de milenio de tu columna?
No te gustan que te debatan o señalar como mañosamente manejas la historia para que coincide con tus alucinaciones.
No tengo acceso a los comentarios de Milenio, no vivo en el DF y no los puedo poner ni quitar. Si decidieron eliminarlos fue porque el nivel de porquería era ya infame… Supongo.
Mi opinión es que Milenio debería eliminar todo ese drenaje al fondo de cada nota. El resultado obtenido por el nivel extremo de envilecimiento sin debate ni discusión es que ya los colaboradores han dejado de bajar a sumirse en esas aguas negras. Allí puede escribirse lo que sea, nadie responderá, sólo se leen entre sí los mismos anónimos de cervecería.
También puedo responder más breve: los quité porque soy libre.
Pero no los quité yo porque no tengo acceso al drenaje.
Y revisando tu comentario veo que no sabes escribir «c[ó]mo» ni «coincid[a]». Luego estoy perdiendo el tiempo, Pero no tengo nada pendiente. Respondo por desquehacerado…
Ah, y no es Camin, es Camín, con una rayita sobre la i, se llaman tildes o acentos