En el auditorio Justo Sierra de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM había un piano (supongo que los “ocupas” en 15 años ya lo hicieron leña para sus anafres). En las aburridas tardes de la huelga estudiantil, cuando no había asamblea, me iba a recordar algo de mis clases en la Escuela de Música de la Universidad de Guadalajara. Repasaba mi poco de Bach y poco de Chopin. Luego improvisaba. Los guardias huelguistas me pusieron un apodo profético: “El juegos prohibidos” porque saqué esa sencilla melodía, que tocan todos los guitarristas novatos, y le hice acompañamiento para piano.

hiroshima-o

Una tarde fue surgiendo una melodía nueva. Como era el mes de agosto recordé el aniversario de la bomba atómica sobre Hiroshima y al respecto hice letra y puse título a esa primera canción.

Ya preso en Lecumberri, donde los condiscípulos de la UNAM y el IPN se desvivían por cumplirnos gustos: libros, televisores, guitarras, máquinas de escribir, comidas, hasta flautas barrocas cuando Raúl Álvarez Garín y yo pedimos una y llegó una docena, una amiga me regaló una bonita guitarra. En mi crujía, la C, muchos tocaban guitarra, así que Florencio López Osuna, del Poli, me mostró eso de las pisadas para acompañar. Todos cantábamos canciones de la Guerra Civil española: “Y anda Miaja preguntando dónde están los milicianos/ y si saben manejar los fusiles mejicanos…” El general Miaja era el comandante de las fuerzas leales a la República y el presidente Cárdenas había enviado fusiles España, asediada por el golpe de Franco. También había folclor: Ay, qué bonito es volar/ a las dos de la mañaaana…

dedicatoria-o

Pronto comencé a componer. Pedí a mis visitas dominicales que me llevaran un cuaderno pautado y así escribí aquella Hiroshima, melodía y música. Luego siguieron otras.

Tres decenios después, ya de regreso en Guadalajara, conocí a Vladimir Gómez, un joven tenor que ahora se dedica más a dirección de orquesta y montaje de óperas. Le mostré las canciones hace poco y le interesaron. Les hizo armonización y escribió las partituras completas. Primero en versión para piano y voz de barítono. Luego le pedí añadir oboe, fagot y corno francés. Me preguntó el motivo y respondí: Son instrumentos de timbre masculino.

Así fue como estas canciones llegaron a Milenio Televisión. En línea estarán las versiones completas.

celda-y-guitarra

los-dias-y-los-anos