A Rafa Pérez Gay

Es mal consejo, pero lo cuento por lo que acaba de publicar Rafael Pérez Gay.
Hace de esto unos doce años. Carlos se había ido a vivir a Vallarta hacía poco. Cuando tuvo arreglado su departamento (y sin visitante) me invitó a pasar allá unos días.

Mientras subía la escalera, una música guapachosa atronaba el edificio completo. Vi con horror que era el vecino inmediato. Salimos a cenar y retrasé el regreso para que el vecino hubiera terminado. Llegamos y desde la calle oí que seguía.

Pasó toda la noche, medio dormí. Salimos a la playa, luego a comer, luego a caminar el malecón y cenar. Volvimos. Desde la calle seguía el estruendo guapachoso.
Segunda noche sin dormir. No era posible, me decía, nadie pone dos días con sus noches y madrugadas de música…

Como a las 7 de la mañana me senté en el borde de la cama, me puse short y zapatos sólidos (o sea, no de playa). Salí. Me paré frente a la puerta del vecino y, cogiendo vuelo, lancé un patadón como de karateka profesional a la puerta. Se rompió el marco, se arrancó la cerradura, la puerta rebotó contra un mueble y ya regresaba cuando la recibí con otro patadón y un codazo al tiempo que entraba a largas zancadas:

–¡Hijo de tu reputísima madre!!! ¡De tu reputa y puta y puta madre!!! ¡¿Crees que vives en el chingao cerro?! –lo vi palidecer, ponerse cenizo. Estaba con otro.

Busqué el aparato de sonido para callarlo al arrancarlo y arrojárselo al tipo a la cabeza, pero no lo encontraba, así que seguía vociferando:

¡¿Dónde tienes ese puta madre?, pedazo de cagada, eso tienes en la cabeza, ¡No vives en el cerro, idiota, imbécil, pendejo, hijo de puta y reputísima madre!

Como no veía el aparato de sonido, arrojé al suelo y contra el tipo todo cuanto encontré. En eso ya Carlos había entrado y me abrazaba por la espalda. Me llevó de regreso a su departamento y cerró.

Como el tipo no estaba solo, supongo que el compinche de borrachera lo azuzó: ¿Te vas a dejar?, o algo así. Comenzó a gritar y Carlos salió para impedir que yo volviera a salir.

Pocas veces he sido tan feliz.